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La nutria vuelve al corazón de Madrid

Tras más de treinta años de ausencia, la nutria ha regresado a los ríos Guadarrama y Manzanares, que hasta hace poco eran la alcantarilla de la mayor aglomeración urbana del país. Un nuevo ejemplo de que la naturaleza puede ser agradecida incluso en entornos muy humanizados.

Texto y fotos: Carlos Sunyer

A mediados de los años sesenta la nutria todavía era una especie bien extendida en la cuenca media del Tajo. Una década más tarde la situación parecía haber cambiado y se dieron los primeros avisos de que estaba desapareciendo en gran parte de España, lo que coincidía con la tendencia que estaba siguiendo en otros países europeos. Con el fin de conocer mejor la situación de la especie y establecer las bases para su conservación, en 1984 se organizó un muestreo nacional de nutria que permitió conocer en detalle, por primera vez, su distribución en todo el país y que ha sido repetido en 1994 (5) y 2004 (6).

Evolución de la nutria en la Comunidad de Madrid

El primer sondeo nacional de 1984 reveló que la nutria había desaparecido de la mayor parte de la Comunidad de Madrid. De hecho, había quedado relegada al río Lozoya y a un pequeño tramo del Jarama. La situación en su entorno no era nada halagüeña, pues las poblaciones más cercanas se desvanecían al acercarse a la Comunidad de Madrid (Figura 1). Era una época en la que apenas había estaciones depuradoras de aguas residuales y los ríos bajaban como verdaderas cloacas tras atravesar los principales núcleos urbanos e industriales. El colector final de todos los vertidos de Madrid, Toledo y Guadalajara era el río Tajo, por lo que no es de extrañar que aquí la nutria estuviera ausente en un tramo de 230 kilómetros, entre Tielmes y Malpica de Tajo, donde el río comenzaba a dar muestras de una cierta recuperación.

También había desaparecido de algunos ríos bien conservados, como el Alberche y algunos afluentes del Jarama y del Henares, por lo que además de la contaminación había otros factores que estaban incidiendo negativamente sobre la nutria, probablemente la caza y el trampeo.

Si los resultados del primer muestreo ofrecían una visión pesimista, con un gran vacío de la especie en torno a Madrid, los sondeos de 1994 y 2004 invitaban al optimismo. Mostraban la paulatina recuperación de la especie en la mayoría de las cuencas y, además, en aquellas donde todavía estaba ausente la causa más probable era la contaminación del agua, como en los ríos Guadarrama y Manzanares (Figura 1).

La recolonización del Guadarrama

En los años sesenta la nutria estaba presente en todo el curso del Guadarrama, incluido su principal afluente, el Aulencia (1). En esa época el río bajaba limpio y había zonas de baño muy populares en La Navata, Las Rozas, Batres y Recas. Pero en 1984 la situación había cambiado por completo, el río bajaba muy contaminado y la nutria había desaparecido, situación que se mantuvo en los sondeos de 1994 y 2004 (Figura 1). Aunque los resultados de los tres primeros sondeos nacionales habían sido negativos, había evidencias de la presencia ocasional de nutrias en las dehesas ganaderas situadas en el piedemonte de la sierra de Guadarrama (Figura 1). ¿De dónde podían haber llegado estas nutrias?

 

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